El 2012 se viene con una decisión difícil en política económica. La cuenta corriente se ha equilibrado, finalizando con el gemelo que
quedaba tras nueve años de superávit. Ahora el Gobierno se enfrenta un
dilema: o limita las importaciones para intentar recuperar el saldo
positivo o permite que las importaciones frenen el alza de precios.
Tras varios años de inflación de dos dígitos, la apreciación real consiguiente hizo que nuestros productos sean menos
"competitivos", en el sentido que sus precios pasan a ser iguales o más
altos que los externos. Esto ha erosionado la cuenta corriente en los
últimos meses.
Sin embargo, si el Gobierno frena las importaciones, es
posible que se frene el deterioro del saldo externo, al menos
momentáneamente. Lo que va a pasar, al mismo tiempo, es que el precio
interno de los productos bloqueados se disparará. Un caso reciente,
simple y claro es el de las bananas, cuyo precio se duplicó al frenar
los ingresos por una denuncia de la AFIP. Por el contrario, si
permitimos que entren productos de afuera, éstos ejercerían un tope
sobre la inflación (al menos en bienes), dado que, en principio,
mantienen medianamente su precio ante la inercia local.
Es cierto que existen otras dimensiones que deben considerarse. La competencia podría poner en peligro algunos puestos de trabajo, mientras que los efectos sobre la inversión no son del todo claros. En todo caso, 2012 será un año donde el Gobierno deberá decidir qué prefiere: divisas o inflación más baja. La respuesta será importante, ya que de eso dependerá en parte qué tipo de aterrizaje tendremos, más allá de los números que pueda llegar a publicar el Minitrue.
Es cierto que existen otras dimensiones que deben considerarse. La competencia podría poner en peligro algunos puestos de trabajo, mientras que los efectos sobre la inversión no son del todo claros. En todo caso, 2012 será un año donde el Gobierno deberá decidir qué prefiere: divisas o inflación más baja. La respuesta será importante, ya que de eso dependerá en parte qué tipo de aterrizaje tendremos, más allá de los números que pueda llegar a publicar el Minitrue.



