jueves 31 de marzo de 2011

Propuesta para un mundo mejor #6

Extender los cuatro carriles de la Autopista Buenos Aires-La Plata al menos hasta el peaje de Hudson y no que se disuelvan a la mitad misteriosa, repentinamente y sin ninguna razón como ahora.

(Y esto no es sólo a propósito del recital de U2, cualquiera que vaya a Mar del Plata/Pinamar/Villa Gesell sabe lo que es ir y volver en cambio de quincena, por no decir los que toman la autopista diariamente).

lunes 28 de marzo de 2011

TCRE: Febrero de 2011

El Tipo de Cambio Real Efectivo (TCRE-CqP) subió en febrero a 167,6 con base Dic-01=100. Esto implica una suba del 1,1% contra enero y una caída del 8,4% contra febrero de 2010.

Asimismo se actualizó los datos en conformidad a la última revisión del IPC-CqP.



La próxima publicación será el 2 de mayo (Marzo de 2011).

lunes 21 de marzo de 2011

IPC-CqP: Febrero 2011

El IPC-CqP mostró una variación anual del 23,5% en febrero. Había sido del 25,7% en enero.

Asimismo se revisan los datos de septiembre de 2010 a enero de 2011, contando ahora con datos definitivos para septiembre y octubre de 2010.

El dato de marzo se publicará el 20 de abril.




sábado 19 de marzo de 2011

Comparaciones odiosas: Argentina-Brasil

Solamente en 2010 Brasil acumuló la misma cantidad de reservas que tiene el BCRA a la fecha*.


Nota CqP: Sí, se que está "mal" comparar nominalmente las dos cosas dado que el tamaño de las economías es distinto.

miércoles 16 de marzo de 2011

Fun & Finance: Bonos Catástrofe (a propósito de lo ocurrido en Japón)

Bueno, ayudando un poco a cortar la sequía de posts presento otro video de los amigos del Quantitative Finance Club, que últimamente he estado ayudando a difundir.

En esta ocasión, ha sido el turno de hablar acerca de los bonos catástrofe. Se da una explicación muy clara de lo que son, qué beneficios traería y hasta una aplicación para el caso de las tormentas fuertes en Buenos Aires.

viernes 11 de marzo de 2011

"Desarrollo en reversa" y las políticas públicas argentinas

Dani Rodrik vuelve a retomar una idea: que los cambios estructurales en las economías a favor de nuevas tecnologías a veces pueden reducir el crecimiento en vez de incentivarlo, y menciona explícitamente el caso argentino:

In many other parts of the world, however, we have observed a rather curious and unwelcome development in recent decades – structural change in the wrong direction. Modern, high-productivity industries have come to employ a smaller share of the economy’s labor force, while informal and other low-productivity activities have expanded. For example, since around 1990, structural change in the typical Latin American and Sub-Saharan African country has undermined rather than boosted growth.

[...] This conclusion might seem to fly in the face of the experience of countries like Argentina, Brazil, and Chile, where many firms in the modern parts of the economy (including non-traditional agriculture) have experienced undeniable growth. What has not been sufficiently understood is that much of this growth has come through rationalization of operations and technological upgrading – and thus at the price of job creation. Overall productivity in the economy is not helped much when firms become more productive by shedding workers, who end up in informal activities characterized by substantially lower productivity.

My research with Maggie McMillan of Tufts University and the International Food Policy Research Institute shows that countries with a strong comparative advantage in natural resources are particularly prone to fall into the trap of growth-reducing structural change. For these countries, globalization is a mixed blessing. The natural-resource industries that globalization promotes have limited capacity to absorb employment out of traditional sectors. Globalization therefore entrenches dualism, rather than helping to overcome it.

Rodrik también plantea tres soluciones de política pública a este problema:

Appropriate policies can help. One lesson is to avoid premature collapse of import-competing industries that employ substantial numbers of people before sufficient employment opportunities have emerged in more productive industries. Asian countries, for instance, have typically liberalized at the margin (through export subsidies or special economic zones), spurring new export industries without pulling the rug from under the rest.

Second, the exchange rate is vitally important. Competitive currencies promote and protect modern tradable industries that employ a substantial share of the labor force. We found in our research that countries with competitive currencies were much more likely to experience growth-enhancing structural change.

Finally, flexible labor-market policies seem to be important, too. Legal requirements that significantly increase the costs of hiring and firing labor discourage employment creation in new industries.
¿Y qué estamos haciendo nosotros al respecto? Bueno, la primera opción parece estar en línea con las políticas públicas argentinas, al menos en parte: se está tratando de proteger la industria nacional. Puede ser objetable la forma en que se lo hace e incluso cuestionar los resultados que efectivamente da esta supuesta protección, pero lo cierto es que se hace.

Con respecto a la segunda, se cumple en la retórica pero en la práctica no. Un tipo de cambio competitivo tiene poco que ver con el valor nominal del dólar, sino más bien con el valor real (esto es, ajustado por los diferenciales de inflación) del tipo de cambio multilateral. En otras palabras, lo que antes marcaba el ITCRM del BCRA (porque está contaminado por el IPC del Minitrue) y lo que ahora muestra el TCRE-CqP. Bajo esta medida, debido a la alta inflación del país se está apreciando el tipo de cambio real, más allá de que el peso se devalúa nominalmente contra el dólar casi a diario.

Y la tercera... Bueno, el mercado laboral en Argentina es particularmente rígido. Es decir, todo lo contrario. Si bien el argumento de Rodrik teóricamente es correcto, lo cierto también es que es también el más criticable también desde el punto de vista teórico, la mitad de los economistas no coinciden y de las tres es probablemente la medida más polémica. Yo mismo tengo algunos reparos y creo que se debe hilar más fino en el tema.

Quiero quedarme con la conclusión del artículo para cerrar el post:

Structural change does not automatically accelerate economic development. It needs a nudge in the appropriate direction, especially when a country has a strong comparative advantage in natural resources. Globalization does not alter this underlying reality. But it does increase the costs of getting the policies wrong, just as it increases the benefits of getting them right.

viernes 4 de marzo de 2011

¡Son las expectativas, estúpido! (o una idea para bajar la inflación)

La inflación en la Argentina es un problema. Tenemos la segunda inflación más alta del mundo (26,2%), y aún el dato que tira el Minitrue (10,6%) está entre los más elevados.

La pregunta que surge inmediatamente es "¿cómo hacemos para bajarla?". Acá había yo tirado unos tips, pero hoy voy a ir desde el principio. Para frenar la inflación antes debe tenerse claro por qué la tenemos, o dicho de otra manera, cuál es su causa.

Ahora bien, en los medios se ve diariamente quienes buscan el pelo al huevo. Que la dispersión de precios, que la cadena de valor, que los márgenes de supermercados, que el sesgo plutocrático, que es producto del crecimiento, y una larga lista de etcéteras que sólo demuestra lo insustancial del debate sobre la inflación. Quienes pregonan con estos argumentos buscan justamente esto: que la discusión sobre la inflación se vuelva una discusión metáfisica, justamente para que no se discuta. Y lo están logrando.

Y es que dado que casi todos los países del mundo tienen una inflación menor al 10%, su control, a nivel mundial, parece un tema bastante conocido y superado como para que aquí queramos reinventar la rueda. En EE.UU., por ejemplo, tienen una inflación anual del 1,7%, ¡y hay quienes hablan de hiperinflación!

En realidad, no es sólo que nuestros funcionarios quieran que no se discuta de inflación, sino que además (ellos creen que) no pueden hacerlo. La lógia es simple: admitir la inflación (supuestamente) implicaría admitir que las estadísticas públicas no son ciertas. Y como, entonces, no pueden hablar de inflación, salen con toda la batería de argumentos mencionados arriba.

Además, ya se ha hablado en la BEA acerca de que no es posible controlar la inflación argentina actual meramente con política monetaria. En el resto de los países del mundo el control de la inflación lo lleva adelante el Banco Central. Pero en la Argentina no: el BCRA desde 2005 ha llevado adelante una política monetaria pasiva, convalidando la inflación que provocan las políticas de ingresos, gasto público, etc. Querer frenar la inflación solamente via un tightening de la política monetaria induciría a la Argentina a una fuerte recesión.

Yo creo que hoy en la Argentina este nivel de inflación es un problema de expectativas. Me baso en este gráfico que compara las expectativas de inflación de la Di Tella* y la inflación anual, medida por el IPC-CqP:



Como se puede apreciar, parecería que las expectativas de inflación son puramente adaptativas: la gente espera que la inflación sea más o menos la misma que la que vio el último mes. Y a pesar de ello los consumidores parecen ser bastante racionales, dado que:

-los sindicatos piden entre 28-30% de aumentos salariales
-UPDATE: precios al consumidor subiendo al 26,2%, expectativas al 30%
-el gasto primario está creciendo al 35% (probablemente llegue al 40% este año por las elecciones y el total todavía más, por el pago del cupón que no se realizó en 2010)

Si a los dos últimos puntos les sacamos el crecimiento en las cantidades, los tres están mostrando más o menos el mismo número en los precios. Con lo cual, pareceríamos estar en un "equilibrio malo": las tres variables reales (empleo, gasto y oferta de saldos reales) podrían estar creciendo en principio a los mismos niveles con un aumento en los niveles de precios más bajo, eliminando la incertidumbre en los contratos y a futuro que provoca la inflación. Esto no sucede porque existe una "falla de coordinación" (ver Cooper y John (1988)**).

En este sentido, lo que es necesario es alguien que coordine las expectativas hacia el "equilibrio bueno".  Lo que se necesita es un llamado "shock de confianza": alguien que se plante y anuncie "desde aquí cambiamos todo y nos comprometemos a hacer todo lo posible para que no haya más inflación". No, no es algo trivial: se ha hecho en varias oportunidades en el mundo, incluso en nuestro país (1992). La condición necesaria para que esto funcione es que el plan debe ser creíble para que los agentes económicos (empresas, sindicatos, trabajadores) coordinen sus expectativas hacia el equilibrio bueno.

Aquí lo más plausible sería el BCRA anunciando un nuevo esquema de metas de inflación, como propusimos en nuestros cinco pasos simples para bajar la inflación. El problema de esto es que el IPC del Minitrue no es creíble, dado que la inflación que muestra es la que quiere el que esté a cargo. Sin embargo, se me ha ocurrido que no es necesario para pasar un sistema de inflation targeting que el Minitrue vuelva a tener estadísticas serias. El BCRA, en cambio, podría instalar un régimen de metas de inflación basado en el IPC de, digamos, San Luis (¡o por qué no del IPC-CqP!).

Pero lamentablemente no veo al BCRA yendo a un sistema de metas de inflación. Por lo menos no este año.

Notas CqP: 1. Debido a la distribución asimétrica de las respuestas a las expectativas de inflación, se usa la mediana, la cual suele ser unos puntos menor al promedio. Por eso es que los valores son redondos.
2. Sí, vi keynesianismo en Di Tella.

jueves 3 de marzo de 2011

Fun & Finance: la barra macro

Hoy comparto con ustedes un nuevo video de los amigos del Quantitative Finance Club, que he hestado ayudando a definir.

Los quants se habían movido un poco de las finanzas y arrimado hacia la macro la vez pasada cuando hablaron de Keynes. Hoy se meten de lleno en la macroeconomía y nos dan un panorama de la coyuntura: crecimiento e inflación mundial y perspectivas para la Argentina en 2011.

Como los otros videos de la serie, muy recomendable.

martes 1 de marzo de 2011

TCRE: Enero de 2011

El Tipo de Cambio Real Efectivo (TCRE-CqP) bajó en enero a 160,8 con base Dic-01=100. Esto implica una caída del 0,6% contra diciembre y del 12,9% contra enero de 2010.

Se revisó asimismo el dato de diciembre de 2010.




De paso aprovecho para anunciar que el IPC-CqP va a salir una sola vez por mes. Los cambios en la tasa de variación anual no fueron significativos entre un informe y el otro, así que van a seguir saliendo una vez por mes los días 20.