La inflación en la Argentina es un problema.
Tenemos la segunda inflación más alta del mundo (
26,2%), y aún el dato que tira el
Minitrue (10,6%) está entre los más elevados.
La pregunta que surge inmediatamente es "
¿cómo hacemos para bajarla?".
Acá había yo tirado unos tips, pero hoy voy a ir desde el principio. Para frenar la inflación antes debe tenerse claro por qué la tenemos, o dicho de otra manera, cuál es su causa.
Ahora bien, en los medios se ve diariamente quienes buscan el pelo al huevo. Que la dispersión de precios, que la cadena de valor, que los márgenes de supermercados,
que el sesgo plutocrático,
que es producto del crecimiento, y una larga lista de etcéteras que sólo demuestra
lo insustancial del debate sobre la inflación. Quienes pregonan con estos argumentos buscan justamente esto: que la discusión sobre la inflación se vuelva una discusión metáfisica, justamente para que no se discuta. Y lo están logrando.
En realidad, no es sólo que nuestros funcionarios quieran que no se discuta de inflación, sino que además (ellos creen que) no pueden hacerlo. La lógia es simple: admitir la inflación (supuestamente) implicaría admitir que las estadísticas públicas no son ciertas. Y como, entonces, no pueden hablar de inflación, salen con toda la batería de argumentos mencionados arriba.
Además, ya se ha hablado en la BEA acerca de que
no es posible controlar la inflación argentina actual meramente con política monetaria. En el resto de los países del mundo el control de la inflación lo lleva adelante el Banco Central. Pero en la Argentina no: el BCRA desde 2005 ha llevado adelante una política monetaria pasiva, convalidando la inflación que provocan las políticas de ingresos, gasto público, etc. Querer frenar la inflación solamente via un tightening de la política monetaria induciría a la Argentina a una fuerte recesión.
Como se puede apreciar, parecería que las expectativas de inflación son puramente adaptativas: la gente espera que la inflación sea más o menos la misma que la que vio el último mes. Y a pesar de ello los consumidores parecen ser bastante racionales, dado que:
-los sindicatos piden entre 28-30% de aumentos salariales
-UPDATE: precios al consumidor subiendo al 26,2%, expectativas al 30%
-el gasto primario está creciendo al 35% (probablemente llegue al 40% este año por las elecciones y el total todavía más, por el pago del cupón que no se realizó en 2010)
Si a los dos últimos puntos les sacamos el crecimiento en las cantidades, los tres están mostrando más o menos el mismo número en los precios. Con lo cual, pareceríamos estar en un "equilibrio malo": las tres variables reales (empleo, gasto y oferta de saldos reales) podrían estar creciendo en principio a los mismos niveles con un aumento en los niveles de precios más bajo, eliminando la incertidumbre en los contratos y a futuro que provoca la inflación. Esto no sucede porque existe una "falla de coordinación" (ver
Cooper y John (1988)**).
En este sentido, lo que es necesario es alguien que coordine las expectativas hacia el "equilibrio bueno". Lo que se necesita es un llamado "shock de confianza": alguien que se plante y anuncie "desde aquí cambiamos todo y nos comprometemos a hacer todo lo posible para que no haya más inflación". No, no es algo trivial: se ha hecho en varias oportunidades en el mundo, incluso en nuestro país (1992). La condición necesaria para que esto funcione es que el plan debe ser creíble para que los agentes económicos (empresas, sindicatos, trabajadores) coordinen sus expectativas hacia el equilibrio bueno.
Aquí lo más plausible sería el BCRA anunciando un nuevo esquema de metas de inflación, como propusimos en
nuestros cinco pasos simples para bajar la inflación. El problema de esto es que el IPC del Minitrue no es creíble, dado que la inflación que muestra es la que quiere el que esté a cargo. Sin embargo, se me ha ocurrido que
no es necesario para pasar un sistema de inflation targeting que el Minitrue vuelva a tener estadísticas serias. El BCRA, en cambio, podría instalar un régimen de metas de inflación basado en el IPC de, digamos, San Luis (¡o por qué no del
IPC-CqP!).
Pero lamentablemente no veo al BCRA yendo a un sistema de metas de inflación. Por lo menos no este año.
Notas CqP: 1. Debido a la distribución asimétrica de las respuestas a las expectativas de inflación, se usa la mediana, la cual suele ser unos puntos menor al promedio. Por eso es que los valores son redondos.
2. Sí, vi keynesianismo en Di Tella.