Llego algo tarde (pero no demasiado) a dar mi comentario sobre el (casi) Premio Nobel de Economía 2011, esta vez otorgado a Thomas Sargent y Christopher Sims, “por su investigación empírica de los causas y efectos en la macroeconomía”. Voy a resumir el post en una frase: el premio de este año está bien merecido.
Si bien estoy escribiendo recién ahora porque he estado bastante ocupado, extraoficialmente algunos miembros de la BEA ya se había pronunciado al respecto. Uno de ellos me dijo, teniendo en cuenta el foco de la investigación de los galardonados, "si alguien escribe en nombre nuestro, tendría que ser Natalio o MGE". Martín ya escribió sobre el tema, ahora me toca a mí.
A esta altura ya muchos han dado la suya, y yo personalmente he leído ya unos veinte artículos de gente muy destacada. La mayoría son de felicitaciones, excepto un par que cuestionaban a los galardonados porque sostenía que se estaba premiando a "los culpables de la crisis" o al “Antiguo Régimen”. Estos artículos hacían una crítica especialmente a Sargent y a su trabajo sobre expectativas racionales, lo cual es curioso porque incluso Krugman, quien también había atacado las ratex los felicitó.
Y aquí llego a lo que me sorprendió de estos artículos. La gran mayoría que felicitaba a Sargent y a Sims, lo hacía por algo distinto. Es decir, cada uno citaba la contribución que le parecía más relevante, en general desde el punto de vista de su propio trabajo. Y es que el aporte de los autores es tan grande que más que justifica el premio recibido.
Antes de escribir el post repasé un poco el trabajo de ambos y me di cuenta de lo importante que había sido para mi formación como economista, sobre todo el de Sargent.
Con la crítica de Lucas (1976), quedó claro que los cambios de políticas afectaban las decisiones de los agentes económicos, y que por lo tanto al momento de analizar reglas de política los modelos económicos que existían en ese momento no eran confiables, dado que sus parámetros no variaban con el cambio de política. Los trabajos de Sargent y Sims crearon formas de atacar este problema empíricamente.
El trabajo (inicial) de Sargent se centró en las expectativas racionales, la idea de que los agentes económicos no se equivocan sistemáticamente en sus predicciones. Pero en realidad, lo que el sugería era que los agentes formaban sus expectativas activamente, en un momento en que los modelos incluían formaciones de expectativas meramente pasivas. Por eso, sería irónico que Sargent se equivocara sistemáticamente, por lo cual más adelante expandió la modelización de expectativas para incluir la posibilidad de aprendizaje. Sus métodos para crear, resolver y estimar los modelos económicos permitieron a los investigadores encontrar los parámetros "profundos" de los modelos, quedando los mismos microfundados.
Además, Sargent se ocupó de analizar inflaciones e hípers. También, junto a Neil Wallace en "Some unpleasant monetarist arithmetic" (1981), los autores sostenían que bajo ciertas condiciones y dominancia fiscal, el Banco Central pierde parte de su capacidad de controlar la inflación. También tiene un trabajo sobre La Conquista de la Inflación en Sudamérica. También trabajó en el desarrollo de la robust control theory.
El trabajo de Sims tuvo un enfoque distinto. Es más conocido por los Vectores Autorregresivos (VARs). Cuando los introdujo, su paper (1980) se llamó "Macroeconomía y Realidad", lo cual de alguna manera predecía, quizás sin saberlo, su trascendencia. Nos permitió saber más sobre las relaciones causales entre las variables. Es más, nos regaló las funciones de impulso-respuesta, el análisis de descomposición de varianza y hasta un test parecido al de Granger. Sims sostenía que los métodos de identificación usados en los modelos de la época usaban supuestos demasiado heróicos y que por lo tanto los modelos estaban mal estimados. El aporte de Sims permitió separar los shocks inesperados de los esperados. Hoy los VARs son una de las herramientas más usadas a la hora de evaluar políticas públicas, especialmente por los Bancos Centrales de todo el mundo. También son el benchmark casi obligatorio a la hora de comparar distintos modelos. Más adelante también se ocupó en lo que se denominaría "rational inattention".
En definitiva, el Nobel de Economía 2011 es un premio a la metodología. Los autores fueron importantes en mi formación como economista (al margen de los libros RMT y DMT). Cierro el post como cerraron el suyo los suizos:
Si bien estoy escribiendo recién ahora porque he estado bastante ocupado, extraoficialmente algunos miembros de la BEA ya se había pronunciado al respecto. Uno de ellos me dijo, teniendo en cuenta el foco de la investigación de los galardonados, "si alguien escribe en nombre nuestro, tendría que ser Natalio o MGE". Martín ya escribió sobre el tema, ahora me toca a mí.
A esta altura ya muchos han dado la suya, y yo personalmente he leído ya unos veinte artículos de gente muy destacada. La mayoría son de felicitaciones, excepto un par que cuestionaban a los galardonados porque sostenía que se estaba premiando a "los culpables de la crisis" o al “Antiguo Régimen”. Estos artículos hacían una crítica especialmente a Sargent y a su trabajo sobre expectativas racionales, lo cual es curioso porque incluso Krugman, quien también había atacado las ratex los felicitó.
Y aquí llego a lo que me sorprendió de estos artículos. La gran mayoría que felicitaba a Sargent y a Sims, lo hacía por algo distinto. Es decir, cada uno citaba la contribución que le parecía más relevante, en general desde el punto de vista de su propio trabajo. Y es que el aporte de los autores es tan grande que más que justifica el premio recibido.
Antes de escribir el post repasé un poco el trabajo de ambos y me di cuenta de lo importante que había sido para mi formación como economista, sobre todo el de Sargent.
Con la crítica de Lucas (1976), quedó claro que los cambios de políticas afectaban las decisiones de los agentes económicos, y que por lo tanto al momento de analizar reglas de política los modelos económicos que existían en ese momento no eran confiables, dado que sus parámetros no variaban con el cambio de política. Los trabajos de Sargent y Sims crearon formas de atacar este problema empíricamente.
El trabajo (inicial) de Sargent se centró en las expectativas racionales, la idea de que los agentes económicos no se equivocan sistemáticamente en sus predicciones. Pero en realidad, lo que el sugería era que los agentes formaban sus expectativas activamente, en un momento en que los modelos incluían formaciones de expectativas meramente pasivas. Por eso, sería irónico que Sargent se equivocara sistemáticamente, por lo cual más adelante expandió la modelización de expectativas para incluir la posibilidad de aprendizaje. Sus métodos para crear, resolver y estimar los modelos económicos permitieron a los investigadores encontrar los parámetros "profundos" de los modelos, quedando los mismos microfundados.
Además, Sargent se ocupó de analizar inflaciones e hípers. También, junto a Neil Wallace en "Some unpleasant monetarist arithmetic" (1981), los autores sostenían que bajo ciertas condiciones y dominancia fiscal, el Banco Central pierde parte de su capacidad de controlar la inflación. También tiene un trabajo sobre La Conquista de la Inflación en Sudamérica. También trabajó en el desarrollo de la robust control theory.
El trabajo de Sims tuvo un enfoque distinto. Es más conocido por los Vectores Autorregresivos (VARs). Cuando los introdujo, su paper (1980) se llamó "Macroeconomía y Realidad", lo cual de alguna manera predecía, quizás sin saberlo, su trascendencia. Nos permitió saber más sobre las relaciones causales entre las variables. Es más, nos regaló las funciones de impulso-respuesta, el análisis de descomposición de varianza y hasta un test parecido al de Granger. Sims sostenía que los métodos de identificación usados en los modelos de la época usaban supuestos demasiado heróicos y que por lo tanto los modelos estaban mal estimados. El aporte de Sims permitió separar los shocks inesperados de los esperados. Hoy los VARs son una de las herramientas más usadas a la hora de evaluar políticas públicas, especialmente por los Bancos Centrales de todo el mundo. También son el benchmark casi obligatorio a la hora de comparar distintos modelos. Más adelante también se ocupó en lo que se denominaría "rational inattention".
En definitiva, el Nobel de Economía 2011 es un premio a la metodología. Los autores fueron importantes en mi formación como economista (al margen de los libros RMT y DMT). Cierro el post como cerraron el suyo los suizos:
In their entirety, the research contributions of Sargent and Sims are not merely always and everywhere central in empirical macroeconomic research - it would be nearly impossible to imagine the field without them
Y les dejo algunos de los artículos que leí:
Lars Peter Hansen - Nobels Give Econometrics Pioneers Their Due
James Hamilton - Sargent and Sims
Federico Sturzenegger - Nobel de Economía, con lecciones para la Argentina
George McCandless - Recordando a Sargent y Sims: Un comentario personal acerca del Premio Nobel 2011
Andrés Neumeyer - Nobel a la revolución de los 70
Ivan Werning - Thomas Sargent y Christopher Sims
2 comentarios:
Natalio, muchas gracias por la mención al post. Abrazo,
martín
Muy bueno el post y gracias por los artículos (el de Sturzenegger no lo había leído).
Saludos,
Nico.
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