A mí la historia siempre me gustó. Es un garrón, sí, estudiar para el examen, pero me fascinó siempre. He pasado muchas horas de mi vida viendo el History Channel. En parte me gusta porque la Argentina tiende a repetir sus errores, y saber de historia puede prevenir que vuelva a pasar.
Así que, siguiendo con este post, voy a escribir por segunda vez sobre historia en dos días. Ahora que se amenaza con el monopolio estatal de la comercialización de granos (UPDATE: sería más bien un monopsonio, dado que vendría a ser un comprador, pero a la vez lo vende afuera), creo que viene muy al caso.
Quiero empezar diciendo que el monopolio del comercio de granos puede beneficiar al país en su conjunto así como a los productores* en particular, si se hace bien. Pero dado que se va a hacer mal con probabilidad 1, estoy en contra.
¿Cómo justifico esto? Leamos.
Mientras más cambian las cosas más siguen igual.
Notas CqP: *no voy a usar el cliché de pequeñoymedianoproductor para justificar nada.
**Casualidad: el ITI de 2008 está en un nivel similar al de 1948.
Así que, siguiendo con este post, voy a escribir por segunda vez sobre historia en dos días. Ahora que se amenaza con el monopolio estatal de la comercialización de granos (UPDATE: sería más bien un monopsonio, dado que vendría a ser un comprador, pero a la vez lo vende afuera), creo que viene muy al caso.
Quiero empezar diciendo que el monopolio del comercio de granos puede beneficiar al país en su conjunto así como a los productores* en particular, si se hace bien. Pero dado que se va a hacer mal con probabilidad 1, estoy en contra.
¿Cómo justifico esto? Leamos.
El Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI) monopolizó, desde principios de 1946, la comercialización de los cereales y oleaginosas. Entre 1946 y 1949, compró las cosechas a los agricultores para venderlas internamente y en el exterior, obteniendo un margen muy amplio gracias a los favorables términos de intercambio externos**.
Había dos motivos concretos para esta política discriminatoria para el sector rural. En primer lugar, las ganancias del IAPI sirvieron para sostener el aumento del gasto público.
[...] A través de la política del IAPI, el gobierno peronista cerraba un triángulo de redistribución sectorial de ingresos coherente con la conformación de su apoyo político. En este triángulo redistributivo, los vértices eran el sector rural, el sector urbano y el propio Estado.
Gerchunoff LLach, El ciclo de la ilusión y el desencanto, Capítulo IV
Mientras más cambian las cosas más siguen igual.
Notas CqP: *no voy a usar el cliché de pequeñoymedianoproductor para justificar nada.
**Casualidad: el ITI de 2008 está en un nivel similar al de 1948.



