lunes, 21 de abril de 2014

IPC-CqP: Marzo 2014 (37,5% anual)

El IPC-CqP mostró una variación anual del 37,5% en marzo. La misma había sido del 35,1% en febrero. Se llega así nuevamente a la marca más alta de la serie.


De las cuatro provincias de la muestra reducida (sobre diez), dos mostraron una inflación anual más alta que durante el mes anterior y dos aún no presentaron datos. En febrero, tres habían presentado una inflación más alta y de otra faltan datos.



Se corrigen los datos de enero y febrero.

El dato de abril se publicará el 20 de mayo.

 

martes, 15 de abril de 2014

Dólar: Por qué el BCRA NO debe devaluar al ritmo de la inflación

No, no me equivoqué en el título.

Desde hace casi un mes que el BCRA ha "planchado" el dólar en un valor de ocho pesos. El minorista (Banco Nación), de hecho, está clavado en ocho redondo hace semanas.



Muchos colegas, varios de los cuales respeto profesionalmente, aseguran que, dada la alta tasa de inflación, la situación sería insostenible: el alza de precios erosionaría las ganancias de competitividad de la devaluación y volveríamos así a la situación de enero pasado. El escenario (y en esto coincido) se agravaría con la reciente baja de tasas del BCRA. La solución, aseguran entonces, sería que el BCRA "acompañe" la inflación con un alza del dólar más o menos equivalente.

A diferencia de ellos, yo veo esta opción muy peligrosa. En alguna medida, esto equivale a volver al "gradualismo" de fin del año pasado, que tanto criticamos desde aquí en su momento y que culminó con la devaluación fuerte de enero pasado.

¿Por qué es tan malo el gradualismo? Porque dispara las expectativas de devaluación. El dólar sube constantemente, lo cual a su vez reafirma la sensación de que seguirá subiendo. Esto tiene su efecto en los precios y atrasa el tipo de cambio, que es justamente lo que se trata de combatir. Es esta dinámica del huevo y la gallina que no lleva a ningún lado, o mejor dicho, lleva a un escenario bastante inestable.

¿Estoy diciendo con esto que está "bien" dejar planchado el dólar? No. Para nada. Lo que creo es que la única solución para la coyuntura actual es dejarlo flotar libremente. Y por "libremente" quiero decir un nivel que equilibre la oferta y la demanda (toda la demanda, lo que implica levantar el cepo) y sin la intervención del Banco Central. Esta inercia de precios y salarios sólo podrá detenerse si 1. todo el mundo puede comprar dólares al precio de mercado y 2. este precio del dólar es tal que la expectativa sea a la apreciación del dólar, como sucedió en 2002/2003. Ah, y claro, si el BCRA no sigue con esta política de bajar tasas.

¿Se puede hacer esto? Sí, y de manera relativamente ordenada. Los pasos a seguir quedan para un próximo post.

martes, 8 de abril de 2014

¿Otra oportunidad perdida? (O La Insoportable Levedad del CER)

A mediados de febrero, un ligero optimismo reinaba entre los economistas acerca de las estadísticas públicas. El INDEC había reportado una inflación nacional la cual, si bien quedaba por debajo de la mayoría de las estimaciones privadas, resultaba ser igualmente un número razonable.

Todo cambió al mes siguiente. El número publicado se quedó muy corto respecto de las estimaciones privadas y los números provinciales, pero también del sentido común. Si el Gobierno devaluó la última semana de enero, y el IPC toma precios promedio del mes, entonces uno debería esperar ver un mayor impacto en febrero. Cosa que no sucedió, dado que el número fue más bajo que el anterior.

Esto tuvo un efecto negativo importantísimo, del que nadie ha hablado aún. Si algunos dudaban de la veracidad del número de enero (dado que la información publicada para respaldarlo fue escasa), en febrero los que dudaban se multiplicaron. El efecto del que quiero hablar es sobre las decisiones de ahorro de individuos y empresas, o puesto de otra manera, de cuántos dólares compra la gente.

En los últimos siete años, mucha gente en Argentina se "dolarizó" para protegerese de una inflación que en ese período no descendió de los dos dígitos. El problema con esto, además del efecto macro negativo en la economía del país, es que el dólar es un activo imperfecto para protegerse de la inflación. De hecho, es bastante malo. El dólar sí sirve como "seguro": cuando la cosa no da para más por la inflación se suele devaluar, y el dólar ahí sí mantiene su valor.

Ahí es donde entra nuestro amigo el IPC. A partir de 2002 existe el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), el cual se mueve casi uno a uno con la inflación. En este sentido, como cobertura contra la inflación el CER es casi perfecto, a diferencia del dólar. El Gobierno destruyó este hedge cuando manipuló el IPC en 2007.

Que coincidan las fechas de la destrucción del IPC con la del inicio de la fuga de capitales no es casualidad. El CER tenía un fuerte efecto desdolarizador: comprando CER se podía proteger perfectamente del alza de los precios, y encima tener un retorno real.

Veamos la curva soberana (click para agrandar):



Invirtiendo a largo plazo uno podría, si el Gobierno no miente con la inflación, tener un retorno real de ocho por ciento. Es decir, no importa cuál sea la inflación, en promedio uno ganaría siempre ocho puntitos más*. Por supuesto, en los bonos largos hay mucho riesgo precio, pero podría invertirse en el tramo corto y tener un retorno real del 3%, lo cual no está nada mal.

Este "veranito" de confianza del público con las estadísticas fue una de las razones (si bien no la única) de la caída del dólar que hemos estado viendo hasta hoy**. Los bonos con CER subieron muchísimo. Desandar ese camino y volver a mentir con la inflación implicaría la reversión de este fenómeno: gente vendiendo CER para pasarse al dólar, suba del contado y del blue. En otras palabras, se perdería la estabilidad cambiaria que costó tanto conseguir.

Más aún, un índice creíble ayuda a los agentes (individuos, empresas, sindicatos, Gobierno) a coordinar expectativas. Además, el CER permitiría abaratar los costos del crédito y extender sus plazos, utilizándose algo parecido a la Unidad de Fomento chilena***. Esto podría ser útil particularmente a los préstamos hipotecarios, hoy prácticamente inexistentes relativos a, por ejemplo, la década del noventa.

Un aspecto necesario, además, es que el índice actual tenga transparencia. Es muy difícil (si no imposible) chequear la veracidad de los datos que elabora el INDEC. Para ello es necesario que se publiquen los precios promedio de los productos, como solía hacer el instituto hasta 2007 y como todavía lo hacen algunas direcciones provinciales. También deberían publicarse los índices geográficos que componen el IPC Nacional. De esta manera, se despejarían las dudas acerca de su veracidad, y a la vez dificultarían su manipulación.

En definitiva, no se debe dejar pasar esta oportunidad de normalizar los datos de inflación. De eso depende poder contener no sólo la suba de precios, sino también la del dólar. Las estadísticas no son políticas, dibujar los números no sirve para nada, como debería haber aprendido ya el gobierno en estos siete años. Dada la delícadísima e inestable situación monetaria, volver a dibujar los números es darse un tiro en el pie.

Notas CqP: 1. Antes del número de febrero, los largos rendían siete por ciento o menos. La ola de ventas tras el dato de inflación provovó que los rendimientos subieran.
2. A la fecha, las "brechas" de los distintos dólares alternativos contra el oficial están en mínimos desde que se prohibió atesorar, incluso por debajo del llamado "dólar tarjeta".
3. Entiendo que el Banco Ciudad ya ofrece algo similar utilizando el IPC porteño.

jueves, 3 de abril de 2014

TCRE: Febrero 2014 (158,89)

El Tipo de Cambio Real Efectivo (TCRE-CqP) subió en febrero a 158,89 con base 100 en diciembre de 2001. Esto implica un alza del 6,0% contra enero y otra del 14,6% contra febrero de 2013.


Se actualizó la serie de acuerdo a la última publicación del IPC-CqP.

La próxima publicación será el 28 de Abril (Marzo 2014).

martes, 25 de marzo de 2014

Sin el pan y sin la torta: el Gobierno eligió la inflación pero no se quedó con el empleo

Una de las tantas discusiones que tenemos con el amigo Musgrave es por qué el Gobierno ha elegido convivir tantos años con una inflación de dos dígitos y no ha hecho ningún esfuerzo serio por combatirla. La explicación que cada tanto me da es que el Gobierno prefiere tener empleo a costa de tener inflación.

Lo que puede haber detrás de este razonamiento es la vieja curva de Phillips de corto plazo, que mostraba una relación negativa entre tasas (bajas) de inflación y desempleo. Sin embargo, esto sólo se cumple en el corto plazo. En la medida en que uno abusa de inflar la demanda, las ganancias en materia de empleo son marginales y los costos en inflación, cada vez más altos.

Volviendo al tema, ¿eligió el Gobierno crear empleo a costa de la inflación? Como en este blog creemos que la única verdad es la realidad, vamos primero con algunos datos duros.

Todos sabemos más o menos como viene la inflación, así que vamos a ver cómo vienen, por un lado, el empleo y por el otro, el desempleo* (siempre click para agrandar):





Como se puede ver en el primer gráfico, el empleo tocó pico en 2011, y luego vieó empeorar sus indicadores, leve pero inequívocamente. Esto es, la tasa de empleo no ha hecho más que caer, o puesto de otra forma, el empleo que se creó no alcanzó a cubrir la gente que entraba a edad laboral. El desempleo, por su parte, se encuentra estancado, con algunos problemas metodológicos**.

Todavía no se ve del todo claro lo que quiero decir. ¿Qué pasa si juntamos las dos cosas? Van dos gráficos. El primero, es una especie de curva de Phillips. Al principio puede verse que el desempleo fue bajando a la par que subía la inflación. Pero a partir de 2007 no se ha conseguido reducir de forma significativa la tasa. Es más, como puede apreciarse, desde 2008 que todos los puntos se encuentran casi en el mismo lugar.



Esta "verticalización" (si existe la palabra) de la curva no es algo curioso de la Argentina, sino más bien un resultado que se conoce hace cuarenta años; en el largo plazo no existe trade-off entre inflación y desempleo (el corolario de esto es que el largo plazo llegó, hace rato). De hecho, es tan conocido que resulta raro que la gente del equipo económico haya logrado esquivarlo durante tanto tiempo.

El segundo gráfico es igual de contundente: se grafica la tasa de empleo contra el nivel de precios. Lo que queda es una suerte de "curva de oferta": cuánto le cuesta a la economía en términos de precios aumentar el nivel de empleo. Lo notable, en este caso, no es sólo que la curva se haya vuelto vertical en los últimos años, sino que la pendiente se haya vuelto negativa, es decir, que la tasa de empleo caía a la vez que subían los precios.


Resumiendo, la dicotomía precios/empleo se probó falsa hace ya varias décadas. Esto sólo vale para el corto plazo, y en países con capacidad ociosa donde un empuje a la demanda no repercute en precios (como la Argentina en 2002 o Estados Unidos desde 2008). Cualquier argumento basado en el (des)empleo contra un plan de estabilización se cae por falso e inconsistente a partir de este post. Después de todo, en los últimos dos años se ha observado caída del empleo con inflación de dos dígitos, quedándose así el Gobierno sin el pan y sin la torta.

Notas CqP: 1. Los lectores de este blog sabrán que aquí no le creemos al INDEC con sus datos. Sin ir más lejos, recordemos que para el INDEC Chaco está en pleno empleo.



Dicho eso, el ejercicio es completamente válido. Como se supone que siempre el INDEC miente para mejor, puede considerarse como un "best case scenario". Entonces, si el punto del post es válido para el mejor de los casos, necesariamente va a ser válido para todo el resto.

2. La razón por la que el empleo cae y el desempleo no sube se encuentra en la tasa de actividad. Según el INDEC, esto pasa porque hay gente que abandona la fuerza laboral porque cree que no va a conseguir trabajo, un fenómeno llamado "desánimo". Estas personas no cuentan como desempleadas. Esto es, en buena medida, lo que sucede en Chaco.