...pero solamente quiero dejar ver cómo se cae el argumento de un técnicamente técnico del INDEC. Norberto Itzcovich, el nuevo artista del IPC, llamado "hombre de Moreno" por los diarios, intenta refutar las críticas recibidas tan sólo dos días antes en una nota anterior.
Vamos de a poco.
Parece algo que deberían tener en cuenta ellos.
Está haciendo un copy & paste de este comunicado del INDEC, al que bien se refirió Musgrave.
Habla como si los precios se pusieran a dedo.
No me consta que haya sido así. Me parece raro de un organismo que releva "decenas de miles de precios". No digo que sea mentira, pero no tengo ninguna prueba de ello.
Los precios en cualquier lugar del país tienen una altísima correlación. Si no suben hoy, suben mañana. Al final todos terminan convergiendo. De hecho, en las provincias a veces las subas se han dado antes que en la capital.
Definamos "allegados". Yo estoy en el sector privado, pero tengo amigos de la facultad en el sector público. ¿Eso los hace motivo de sospecha?
Mismo de antes. No me da pruebas.
Al margen de la otra nota, si el INDEC dice que hay 15,3% de pobres en vez de 30%, entonces el Gobierno no necesita tomar medidas urgentes contra la pobreza... Salvo que los pobres mientras tanto siguen ahí.
Por eso es necesario sanear el INDEC y volver a las metodologías del 2006, corrigiendo todas las series.
Una a favor. De la Balanza de Pagos del INDEC, tengo u$s 32.161 millones de fuga para el período 2007-2008. Sin embargo, en el primer trimestre de 2009 tengo u$s 4.643 millones y en el segundo, más de u$s 7.000 millones (usando para este último una estimación en base al BCRA). Total: u$s 43.500 millones. Le pifió al período.
Hubo fuga de capitales en muchos países emergentes cuando estalló la crisis, es cierto. Pero ya volvieron a entrar, lo que provocó entre otras cosas la apreciación de sus monedas (Chile y Brasil, por ejemplo). En cambio nosotros seguimos fugando. Además, el valor trimestral más alto de fuga se dio en el segundo y el tercer trimestre de 2008, en pleno conflicto con el campo, demostrando la desconfianza en la política económica. Justamente, no culpa sólo al IPC sino a una serie de decisiones y medidas adoptadas sucesivamente por el gobierno nacional (el destructivo e interminable enfrentamiento con los productores agropecuarios, la reestatización del sistema jubilatorio, ídem de Aerolíneas Argentinas, etc.), que mellaron la confianza pública.
Dejemos de defender lo indefendible.
Vamos de a poco.
Desde el INDEC no se debe hacer, ni se hace, política económica ni financiera. Para eso existen otros ámbitos e instrumentos idóneos.
Parece algo que deberían tener en cuenta ellos.
En primer lugar, resulta llamativo que el Lic. Barry inicie su análisis a partir de declaraciones mediáticas sobre el Índice de Precios al Consumidor de una ex funcionaria del INDEC que se encuentra procesada en un juicio pena,l en orden a los delitos de falsedad ideológica en concurso con defraudación. Máxime si además se toma en consideración que dicho indicador tenía innumerables y graves falencias, corregidas por la actual administración del Instituto.
Está haciendo un copy & paste de este comunicado del INDEC, al que bien se refirió Musgrave.
Quienes conducían y producían el IPC podían moldearlo a su gusto simplemente porque ellos mismos declaraban los incrementos en la variedad ‘Servicio Doméstico’, con alta ponderación en la canasta.
Habla como si los precios se pusieran a dedo.
Para relevar los precios de esta variedad consideraban una muestra de aproximadamente 20 allegados (incluidos ellos mismos) todos empleados del INDEC y del Ministerio de Economía, en lugar de contar, como corresponde según las prácticas internacionalmente aceptadas, con una muestra probabilística de hogares elaborada ad hoc.
No me consta que haya sido así. Me parece raro de un organismo que releva "decenas de miles de precios". No digo que sea mentira, pero no tengo ninguna prueba de ello.
Entrando en mayor detalle metodológico, resulta llamativo que para quienes ahora desconfían del indicador no resulte relevante que el anterior índice concentrara groseramente la recopilación de precios en zonas donde habita población de alto poder adquisitivo que, en general, constituye un sector de demanda que convalida mayores aumentos de precios.
Los precios en cualquier lugar del país tienen una altísima correlación. Si no suben hoy, suben mañana. Al final todos terminan convergiendo. De hecho, en las provincias a veces las subas se han dado antes que en la capital.
Familiares y allegados a la ex conducción del área donde se elaboraba el IPC trabajaban en consultoras privadas, cuyos intereses están directamente relacionados con la información que brinda el índice.
Definamos "allegados". Yo estoy en el sector privado, pero tengo amigos de la facultad en el sector público. ¿Eso los hace motivo de sospecha?
En tal sentido y en contra de las más elementales buenas prácticas en materia estadística, se enviaba a encuestadores a tomar precios de productos de primeras marcas (variedad-marca), los cuales no se utilizaban en el cálculo de precios.
Mismo de antes. No me da pruebas.
A partir de sus críticas a la forma de elaborar el Índice de Precios al Consumidor, Barry aprovecha la oportunidad para criticar algunas medidas de política económica tomadas por el Gobierno, que no tienen relación alguna con la estadística oficial, confundiendo herramientas descriptivas -estadística- con medidas de política económica.
Al margen de la otra nota, si el INDEC dice que hay 15,3% de pobres en vez de 30%, entonces el Gobierno no necesita tomar medidas urgentes contra la pobreza... Salvo que los pobres mientras tanto siguen ahí.
Más allá de conclusiones parciales y contrapuestas en que puede incurrirse dependiendo del tipo de análisis que se haga sobre la información disponible, resulta incuestionable que cuando el Estado decide poner a funcionar de manera correcta sus Instituciones Técnicas, subsanando viejos vicios del pasado lamentablemente enquistados en las mismas, ello redunda en un beneficio para la mayoría de la población y no en prebendas destinadas a beneficiar a intereses particulares o sectarios.
Por eso es necesario sanear el INDEC y volver a las metodologías del 2006, corrigiendo todas las series.
Adicionalmente para continuar con su razonamiento, el Lic. Barry toma en consideración cifras muy discutibles sobre ‘fuga de capitales’ (u$s 43.000 millones). Existen diversas interpretaciones técnicas acerca de qué conceptos se incluyen en lo que habitualmente se considera ‘fuga’. Muchos de ellos de ninguna manera pueden considerarse como desconfianza en la economía doméstica. De todas formas, tomando en consideración los años 2007 y 2008 ninguna de las cifras usualmente utilizadas para este concepto se acercan a la vertida por el autor de la nota -Activos del Sector Privado No Financiero de la Balanza de Pagos (u$s 30.339 millones) o Formación de Activos Externos del SPNF del Mercado Único Libre de Cambios (u$s 31.978 millones)-.
Una a favor. De la Balanza de Pagos del INDEC, tengo u$s 32.161 millones de fuga para el período 2007-2008. Sin embargo, en el primer trimestre de 2009 tengo u$s 4.643 millones y en el segundo, más de u$s 7.000 millones (usando para este último una estimación en base al BCRA). Total: u$s 43.500 millones. Le pifió al período.
La desconfianza que según Barry habría generado la ‘manipulación’ del IPC hizo que salieran del país una cantidad importante de divisas. Cabe preguntarse entonces si se habrán manipulado los índices de precios en todos los países emergentes, dado que la mentada ‘fuga’ fue un proceso global producto, principalmente, de la crisis financiera internacional.
Hubo fuga de capitales en muchos países emergentes cuando estalló la crisis, es cierto. Pero ya volvieron a entrar, lo que provocó entre otras cosas la apreciación de sus monedas (Chile y Brasil, por ejemplo). En cambio nosotros seguimos fugando. Además, el valor trimestral más alto de fuga se dio en el segundo y el tercer trimestre de 2008, en pleno conflicto con el campo, demostrando la desconfianza en la política económica. Justamente, no culpa sólo al IPC sino a una serie de decisiones y medidas adoptadas sucesivamente por el gobierno nacional (el destructivo e interminable enfrentamiento con los productores agropecuarios, la reestatización del sistema jubilatorio, ídem de Aerolíneas Argentinas, etc.), que mellaron la confianza pública.
Dejemos de defender lo indefendible.


