martes 28 de febrero de 2012

TCRE: Enero 2012 (147,49)

El Tipo de Cambio Real Efectivo (TCRE-CqP) subió en enero a 147,49 con base 100 en diciembre de 2001. Esto implica un alza del 0,4% contra diciembre y una caída del 9,7% contra enero de 2011.


Asimismo se actualizó los datos en conformidad con la última publicación del IPC-CqP.

La próxima publicación será el 26 de marzo (Febrero de 2012).

lunes 27 de febrero de 2012

IPC-CqP: Enero 2012 (22,7% anual)

El IPC-CqP mostró una variación anual del 22,7% en enero. Había sido del 23,6% en diciembre.


De las ocho provincias de la muestra reducida, una mostró una inflación anual más alta que durante el mes anterior, dos una más baja y cinco aún no presentaron datos. En diciembre, tres habían mostrado una inflación más alta, cuatro una más baja y de una faltaron datos.

Asimismo se revisan los datos de octubre, noviembre y diciembre de 2011.

El dato de febrero se publicará el 20 de marzo.

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jueves 23 de febrero de 2012

El billete de $500 ya quedaría chico

Eso, si quisiéramos tener el mismo poder de compra de un billete de $100 en diciembre de 2001. Al ritmo que vienen subiendo los precios, la cantidad de bienes y servicios que se pueden comprar con $100 disminuye rápidamente.


Para verlo de otra manera, comparemos el billete de mayor denominación de acá, de Estados Unidos, la Eurozona, Gran Bretaña y Brasil. Al tipo de cambio actual, el billete de 100 reales equivale a $255,01, el de 50 libras a $341,345 el de 100 dólares a $435,40 y el de 500 euros, a $2.886,40.

Pero no es sólo eso. También hay unos costos asociados al billete con poco poder de compra. Por un lado, la capacidad instalada para imprimir billetes ya no da abasto, y hace más de un año que estamos importando billetes desde Brasil (por no hablar de las sospechadas alternativas locales). El circulante, por ejemplo, se ha multiplicado por 12 desde 2001*, y eso es sólo lo neto, no está contando los billetes que se reponen por depreciación.


Otro tema es la seguridad. La población tiene que llevar consigo una mayor cantidad de billetes para pagar, digamos, servicios públicos, alquileres, expensas, etc. Sí, lo ideal sería que estuviéramos todos bancarizados, pero lo mejor es enemigo de lo bueno. Además, está el problema logístico, ya que es más difícil para los bancos recargar los cajeros con un billete de tan bajo poder de compra, y por lo tanto también es más fácil que los cajeros se queden sin dinero.

Hay un cierto recelo a imprimir un billete de mayor denominación, pues ello sería "convalidar" una mayor inflación. Hasta he escuchado decir que eso es inflacionario. Eso es confundir causas con síntomas. Como habíamos dicho antes, si imprimir un billete de mayor denominación fuese inflacionario, entonces sería deflacionario imprimir billetes de menor dennominación. Un absurdo.

Es necesario que salga a la calle un billete de $500, así como ya salió una moneda de $2.

Nota CqP: no estoy teniendo en cuenta las cuasimonedas.

domingo 19 de febrero de 2012

El "cepo cambiario" frenó la fuga de capitales

2011 venía con el envión para convertirse en un récord en cuanto a fuga de capitales se refiere. A fines de octubre, sin embargo, un par de medidas revirtieron esta tendencia. La primera, las nuevas exigencias de la AFIP para la compra de dólares. La segunda, la obligación a aseguradoras y petroleras para ingresar, de distintas maneras, divisas. Así, una salida de capitales* de USD 3.000 millones mensuales en promedio descendió a una entrada neta de USD 159 millones en diciembre.



La fuga de 2008 había alcanzado los USD 23.098 millones, siempre según el BCRA. En 2011, totalizó los USD 21.504 millones, aumentando un 88,5% frente a 2010. El máximo, sin embargo, se había dado en el año finalizado en marzo de 2009, cuando llegó a USD 26.501 millones. El último pico, a su vez, se dio en octubre pasado, sumando USD 22.632 millones. Es importante destacar que el número aún duplica el saldo comercial de bienes.



Volviendo a las medidas, hay que distinguir sus efectos. La liquidación de divisas de petroleras y la venta de activos externos de aseguradoras provoca un efecto de "una vez y para siempre". Es decir, parte de este "freno" a la fuga no sólo se debió a que bajó la demanda, sino a que subió la oferta por estos dólares que entraron con esa medida. Esto no se volverá a repetir.

Respecto a la segunda, voy a hacer una aclaración. El objetivo "oficial" de la medida (prevenir lavado y economía en negro, que se justifiquen los fondos) me parece buena en sí misma. Pero no es lo que se está haciendo. Se confunde "ingresos" con "riqueza". Voy a poner un ejemplo. Supongamos que tengo ahorrados $1.000.000 (no, no los tengo). Como tengo semejante capital, elijo tomarme un año sabático, sin trabajar. Mis ingresos, entonces, son cero. Aún así, tengo riqueza suficiente (y legal) para comprar, digamos, mil dólares, pero bajo el esquema actual probablemente no me "validen" la operación.

De esta manera, hay pequeños ahorristas que (para bien o para mal) ven imposibilitados sus deseos de ahorrar en moneda dura. Eso, sin mencionar el hecho de que se sigue sin atacar las causas de la fuga, y no hay señales de que se pretenda hacerlo tampoco en el futuro cercano.

Nota CqP: no voy a entrar en la discusión salida/fuga/dolarización de portafolios.

jueves 16 de febrero de 2012

El mundial de fútbol y el mercado


Al parecer, el mundial de fútbol tiene efectos sobre el mercado de activos. Dice el Banco Central Europeo:

At the 2010 FIFA World Cup in South Africa, many soccer matches were played during stock market trading hours, providing us with a natural experiment to analyze fluctuations in investor attention. Using minute‐by‐minute trading data for fifteen international stock exchanges, we present three key findings. First, when the national team was playing, the number of trades dropped by 45%, while volumes were 55% lower. Second, market activity was influenced by match events. For instance, a goal caused an additional drop in trading activity by 5%. The magnitude of this reduction resembles what is observed during lunchtime, and as such might not be indicative for shifts in attention. However, our third finding is that the comovement between national and global stock market returns decreased by over 20% during World Cup matches, whereas no comparable decoupling can be found during lunchtime. We conclude that stock markets were following developments on the soccer pitch rather than in the trading pit, leading to a chan ed price formation process.